En Astor Piazzola nos encontramos a uno de los grandes revolucionarios del
tango argentino y a un excelente y prolífico compositor capaz de combinar con
enorme eficacia lo clásico con lo contemporáneo y lo académico con lo popular.
A pesar de esto e incluso 20 años después de su muerte continúa siendo
vilipendiado por los más ortodoxos "tangueros", convirtiéndolo sin
duda en unos de los músicos malditos de la segunda mitad del siglo XX. Esto es
por que rompió con las estructuras tradicionales del tango añadiéndole
elementos de músicas populares como el Jazz o incluso el Rock y empleando
recursos de la armonía impresionista y la libre atonalidad, llegando a una música
cargada de sutiles y no tan sutiles disonancias que seguía sonando a tango rítmica
y globalmente pero que difería considerablemente del sonido de la Guardia Vieja. En
la presente grabación podemos apreciar claramente todas estas características
en cada una de las canciones y en cada una de ellas de una manera particular.
Todas las canciones poseen el lexema -tango (A excepción de "Adiós
Nonino") en sus nombres precedido de un prefijo que define la personalidad
del tema, como ejemplos el tema que da nombre al álbum, cuya
"libertad" tonal toma un papel protagonista o el
"Tristango" que cierra el disco, caracterizado por la melancolía.
Por supuesto este no es un disco dirigido exclusivamente a los amantes del
tango y la música argentina, debido al torbellino de influencias que lo colman,
cualquiera podrá encontrar algo de su agrado en el, y quien sabe si una puerta
a una desconocida pasión por la tradicional danza.
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