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sábado, 9 de mayo de 2015

Soft Machine - The soft machine (1968)

A continuación voy a reseñar un disco que en mi opinión es uno de los mejores de la historia del rock. Soft machine fué uno de los grupos pioneros de lo que acabaría conociéndose como "Sonido Canterbury", caracterizado por la fusión del Rock psicodélico y el Jazz de corte vanguardista. Se formó en 1966 a partir de Wild Flower, grupo del que también saldría Caravan, otro de los grandes representantes de esta escena.

Sus miembros estaban muy influídos por el jazz de vanguardia, y su sonido recuerda intensamente al Coltrane de los años 60. También podemos encontrar en su musica a los Beatles y la música psicodélica de Jefferson Airplane o Grateful Dead, coincidiendo con estos últimos en las largas improvisaciones lisérgicas, con esa tendencia a dejar fluir la música y permitir que esta hable, sin necesidad de acelerar la llegada a un punto determinado. Esta tendencia, tán presente en el jazz de vanguardia y en los conciertos de rock de la época no estaba aún demasiado explotada en los álbumes de estudio, y es este elemento, fruto de la unión entre espontaneidad y cálculo, lo que confiere al disco un aura especial, llevada al paroxismo por la producción de Tom Wilson, que había trabajado con múltiples bandas y músicos vinculados a la vanguardia como Frank Zappa, The Velvet Underground, Cecil Taylor o Sun Ra.

El trabajo comienza de manera íntima y espacial para embarcarse en un in crescendo en el que Robert Wyatt, batería y voz principal, juega con armonías y chucherías rítmicas vocales posibles gracias a las maravillas del estudio y que serán norma a lo largo del LP. También nos encontramos a Mike Ratledge con su órgano ceremonioso, en ocasiones circense, similar al que practicaban por aquél entonces bandas como The Animals, tomando a veces un cariz de pop barroco como en la fantástica "A certain kind". Y cerrando el trío tenemos el bajo de Kevin Ayers, que proporciona coherencia al conjunto.

Este es uno de esos discos que debe ser escuchado de principio a fin, por supuesto hay muchas canciones que tienen valor por sí mismas, pero la suma de todas ellas es algo mucho más grande. Los amigos de Soft Machine ya sabían esto y decidieron que sería buena idea hacer que todos los temas enlazasen hasta el punto de que a veces no se distingue con precisión donde acaba uno y comienza el siguiente.

Tras este album el grupo se disolvió, volviéndose a juntar poco después y sacando varios discos más a lo largo de los 70. En los siguientes trabajos los desvaríos psicodélicos y freejazzeros van tomando protagonismo, derivando a veces en una masa sonora de la que es dificil sacar algo en claro, aunque de todos ellos se puede extraer alguna joyita. Eso sí, este primer trabajo no sería superado.


 

viernes, 14 de febrero de 2014

Bill Fay - Time of the last persecution (1971)

Quizá el fiel seguidor de este Blog (Como si este blog tuviese seguidores) recuerde la historia de la cantautora Sibylle Baier, que después de toda una vida de anonimato, se encontró con el reconocimiento al ser publicados en 2006 una serie de temas que ella había grabado a principios de los setenta. Algo similar le ocurrió a Bill Fay, un músico inglés que a principios de los setenta decidió aprovechar la última bocanada de aire que le quedaba al folk/rock intimista grabando dos geniales álbumes editados por el sello Deram en 1970 y 1971. Lamentáblemente ese último empuje del folk no pudo superar la estampida de geniales bandas que se cultivaban en el huerto del rock duro y el rock progresivo. Así, y al igual que muchos otros músicos de su generación, Bill Fay vio como su música se perdía en el olvido y fue abandonando la esperanza de vivir de ella para encomendarse a otras labores.
Lo que él no sabia es que se estaba forjando una leyenda, pues su trabajo, y en particular el disco que hoy nos ocupa, se estaba convirtiendo en un material de culto y era aclamado por artistas de primer nivel como Nick Cave, Current 93 o Wilco. Es por esto que a mediados de la década pasada fue redescrubierto y consiguió lanzar una serie de recopilatorios y rarezas que culminaron en la grabación, después de 41 años, un nuevo álbum, Life is the people, considerado por muchos uno de los mejores trabajos del 2012. Aunque después de eso decidió regresar a sus quehaceres habituales optando por no disfrutar de su nueva posición, al menos ha logrado, al fin, el reconocimiento que merecía.

El segundo disco que grabó, Time of the last persecution, es una auténtica maravilla. material de culto y sin duda uno de los mejores lanzamientos de 1971, que no es decir poco. Como ya he mencionado, se trata de folk rock en la estela de Bob Dylan y similar a muchos otros cantautores del momento como Donovan o Nick Drake. Un folk introspectivo y melancólico, que por momentos se torna verdadéramente oscuro y pesimista, pero siempre con un haz de esperanza.
Todo el disco esta dominado por el piano y la expresiva voz de Fay, que en ocasiones ceden el control a unas caóticas guitarras eléctricas y saxofones de corte Crimsoniano (Vease King Crimson) pues algo que hace destacar este disco por encima de otros folkies de la época es la mayor influencia de sonoridades progresivas tan en boga por aquel entonces i que convierten este trabajo en algo único y muy personal.
La temática letrística toma referencias bíblicas para conferir, en conjunción con la música, un carácter apocalíptico que se desarrolla a lo largo del álbum para culminar en el tema que da título al mismo y, en mi opinión, el mejor del disco.

En definitiva un gran disco de un autor de culto que esconde una magnífica historia digna de una película hollywoodiense.

martes, 7 de mayo de 2013

White Noise - An electric storm (1969)

En la actualidad, con la oleada de féminas que surgen de todos los rincones del arte auditivo armadas con enorme talento y creatividad, y copan las propuestas mas interesantes de este siglo, es difícil pensar que no siempre fue así el asunto.
En los años sesenta, tanto en la música popular como en la académica el mercado estaba controlado, casi con exclusividad, por hombres, y por supuesto la vanguardia no era excepción de este hecho. Por suerte apareció, surgida de entre metros de cinta y aparatos electrónicos en algún rincón de un programa radiofónico de la BBC, la enorme Delia Derbyshire, y todo fue diferente.
Conocida sobretodo por ser la creadora del tema musical de Dr. Who, se ganó el apelativo de escultora del sonido por su habilidad para manipular, mediante grabaciones e instrumentos sintéticos, multitud de ritmos y espectros sonoros, erigiéndose como una de las grandes representantes de la música concreta y electrónica y sobre todo por promover el uso de estos recursos en la música popular y darlos a conocer por el gran publico. Se requeriría todo un articulo dedicado exclusivamente a la vida y obra de esta figura, pero lo que hoy nos acontece no le atañe tan solo a ella.
White Noise fue formado en el año 1968 por David Vorhaus quien contactó con la mencionada Delia Derbyshire y el compositor Brian Hodgson, ademas del percusionista Paul Lytton y los vocalistas John Whitman, Annie Bird, Val Shaw para completar la formación. Un año después sacarían el primer disco, "An eletric storm", que también marcaría el fin de la colaboración de Delia y Brian con White Noise, no sin antes haber imprimido toda su personalidad en el sonido del grupo.
An electric strom comienza con uno de los cortes mas destacados del LP: Love without sound, que probablemente sea también el tema mas conocido de White Noise. Con una sonoridad algo oscura y etérea  basada en diferentes efectos para las voces y multitud de pequeños ruidos literalmente recortados y pegados  a modo de collage sonoro, un buen inicio para una obra maestra.
El segundo corte es también una excelente pieza de características similares a la anterior, con una percusión jazzera que por momentos se torna tribal y una orgásmica culminación vocal.
"Here come the fleas" toma una aire mas juguetón y desenfadado, contrastando con los anteriores temas, pero si perder la sonoridad marciana.
A partir de aquí encontramos de todo: temas de corte Beatlelesco, momentos de improvisación espacial y muchos, muchísimos efectos sonoros degenerando en una apoteósica culminación de percusiones, muros de sonido y voces de ultratumba que lleva por nombre "The black mass".
Sin duda alguna nos encontramos ante un imprescindible de todo amante de la música electrónica, un disco audaz y adelantado a su tiempo que no dejará de sorprendernos, y mas aun teniendo en cuenta el año en el que fue publicado.

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martes, 30 de octubre de 2012

King Crimson - Red (1974)

A ver, tengo que rellenar este blog lo antes posible, y no se me ocurre mejor manera de continuar publicando que recurrir a una de las piedras angulares de mi mapa conceptual musical. Me estoy refiriendo a los enormes King Crimson y a su no más pequeño LP "Red", probablemente uno de los mejores trabajos de la dilatada carrera de la banda. Red fue el ultimo disco que sacaron antes de separarse por primera vez en 1974, y supone la culminación del sonido que habían comenzado a desarrollar con "Starless and bible black", sonido caracterizado por la potencia heredada del por entonces incipiente Heavy metal, con omnipresentes guitarras eléctricas, bajos cargados de distorsión y poderosas baterías en una abrasiva mezcla aderezada de exóticas escalas simétricas i veloces improvisaciones Jazzisticas.
El disco comienza con el tema que le da nombre, y en él ya nos encontramos con todos los elementos descritos anteriormente, en contraste con la siguiente canción, "Fallen angel" que recupera pasajes mas acústicos y melódicos característicos de anteriores encarnaciones del rey carmesí, aunque sin perder el toque inquietante y abrasivo que se da a lo largo del disco. Con "One more red nigthmare" se vuelve a recurrir a la mencionada sonoridad con un fuerte matiz urbano, transportándonos a las típicas callejuelas y tugurios nocturnos de cualquier gran ciudad del mundo. La siguiente pista, nombrada "Providence", es una casi inaudible improvisación colectiva caracterizada por el leve in crescendo que culmina en un apoteósico barullo de violas, bajos distorsionados, platos desquiciados y guitarras psicodélicas, probablemente requerirá mas de una escucha para ser apreciada. Para finalizar este excelente trabajo nos encontramos ante la pieza mas sobresaliente del álbum y, en mi opinión, de todo el repertorio de King Crimson: "Starless". En este tema nos encontramos con todos los elementos que han caracterizado a la banda a lo largo de esta primera etapa a modo de puente entre sus sonoridades, el característico melotrón vuelve a cobrar la importancia que tenia en las primeras etapas dandole a la primera parte de la canción el aire oscuro y melancólico de canciones como "Epitaph" o "In the wake of Poseidon", con la viola y el saxofón flotando entre las líneas vocales, después de esto la canción se reduce a una nota de guitarra a la que irán añadiéndose el resto de instrumentos hasta llegar a una afilada improvisación antes de dar paso al clímax que dará fin al tema.
Sin duda este disco es un imprescindible en la colección de cualquier rockero melómano, así que si encajas en esa descripción y aun no lo has escuchado, no se a que cojones estas esperando, por que mas fácil no te lo puedo poner.



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